Sororidad: algo más que “hermandad entre mujeres”

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Últimamente estamos hablando mucho sobre la palabra “sororidad”, que proviene del latín: soror, que significa hermana. Este término que en su origen, se denomina como “hermandad” entre mujeres, proviene de los Estados Unidos en los años 70, en los inicios del movimiento feminista la escritora Kate Millet acuñó esta palabra en inglés: “Sisterhood” (hermandad) con el fin de recoger una idea por la que luchaba como activista: conseguir una unión social entre mujeres sin que existieran diferencias de clases, religiones o etnias.

Pero fue la antropóloga Marcela Lagarde quien afinó un poco más el concepto de sororidad para hablar de una amistad entre mujeres que se convierten en cómplices para trabajar juntas. Un compromiso para conseguir logros sociales y derechos de igualdad para la mujer, luchando unidas, como “hermanas” y “amigas”.

Podría parecer innecesario usar sororidad para decir que las mujeres están hermanadas y una podría preguntarse ¿por qué no simplemente usar sencillamente la palabra hermandad?

 Lo que sucede es que se trata más bien de un término reivindicativo, con un significado ético y político que a hermandad le falta.

Cómo estamos viendo los últimos años cada vez más el movimiento feminista está tomando más fuerza y como el pasado 8 de marzo, millones de mujeres de todo el mundo salieron a la calle para reivindicar sus derechos y conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

A las mujeres no nos educaron con los valores de la amistad sino más bien para competir entre nosotras. Por eso ahora tenemos que andar explicando qué es la sororidad”, dice Malena Pichot, actriz y feminista argentina.